Yosoyesa y el monstruo del lago Ness

Con nosotros iba un señor que llevaba más de 30 años estudiando el lago. Tenía una barba blanca que le llegaba hasta el pecho. Cuando le vimos nos encantó, porque tenía la imagen perfecta para hablarnos de un tema así. Lo malo es que era demasiado prudente y muy científico, y claro, para lograr que dijera lo que queríamos (que sí había monstruo, o por lo menos que sí era posible que lo hubiera) nos hizo sudar.
Nuestro siguiente amiguito fue un hippy amante de los delfines que nos tuvo tros horas en una playa preciosa esperando verles aparecer. No vimos ni un delfín, ni uno. Y además pasamos un frío horrible. Como nunca. Eso sí, vimos un par de focas monísimas que merodeaban a dos metros de la orilla para ver qué hacíamos. Llegaban sigilosas, sacaban la cabeza a cotillear y para cuando querías grabarlas se habían zambullido de nuevo. Fue una imagen alucinante (para nuestra retina, porque no están grabadas).
Como los delfines no venían nos hicimos como 100 kilómetros buscándolos, subimos a un barco, navegamos dos horas y nada. Se ve que habían pasado por allí mientras nosotros estábamos muertos de frío en la playa. Así que nos volvimos con un reportaje de delfines sin delfines.
2 comentarios
Melange -
Amber -
Con la fauna que ibais de aquí, no me extraña que no apareciera la autóctona...