Yosoyesa y los escoceses

Lo primero, dos apuntes: qué frío hace, oye, y qué carisisísima está la libra!!! Lo segundo, qué raros son los anglosajones, de verdad.
Nunca me había alojado en una guest house, ni en un B&B ni nada similar. Y me llamaron la atención varias cosas. Uno, la decoración. Y si no atentos a la lámpara con la que tuve que compartir habitacoión. Y dos, que son muy confiados. Cada vez que salíamos a cenar y regresábamos a eso de las 23h (no nos acostumbrábamos al horario inglés, y cenábamos siempre cuando estaban a punto de cerrar la cocina), la casa ya estaba en silencio y todos durmiendo, y nosotros entrábamos por una puerta lateral que estaba toda la noche abierta para que entrara cualquiera. Teniendo en cuenta que llevábamos material por varios millones de pesetas, el miedo a que nos desvalijaran estaba siempre presente.
Todo esto ocurría en un pueblo de la montaña igual que el de Doctor en Alaska y lleno de gente extremadamente polite (acababas harto de decir y escuchar ochenta veces jeeelouuuu!!! y que te dijeran otras tantas gracias, muchas gracias, y otras variantes). Allí pasamos cuatro largos días. Y bien contentos, porque el resto de la semana íbamos durmiendo cada día en un sitio. Parecíamos los Camela de Tournée por Escocia. Nuestro conductor era un pesao brasileño que se enfadaba porque le manchábamos el coche de barro. Normal, si vamos todo el día por el puto campo. Pretendía casi hiciéramos la vuelta con los pies en alto. Nos sacaba de nuestras casillas, pero al final nos dio pena decirle adiós.
El resto del viaje se dividió entre el lago Ness, la costa escocesa del mar de Moray, y último día en Glasgow.
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Pulguita -
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