Elegí un mal momento para dejar las drogas.

Pero lejos de conseguirlo este puente ha sido, hijo predilecto del bar mas selecto del puto mundo el Jazz club.
Para entrar hay que ser supersocio, yo no lo soy, pero con un par de copitas y algo mas, uno puede ser una persona muy graciosa, rozando lo encantador. Soy amigo de P Pro ¿quien coño es ese? me decía el de la puerta, pues P Pro tío quien sino, aparta que me quitan el sitio de siempre.
Pues con esta cantinela he pasado dentro todos los dias, siendo en estos momentos la misclub de la zona o el mejor amigo del camarero.
También conquiste al de la puerta del after mas loco de la Latina, puerta negra, cerrado a cal y canto, contraseña, pues nada, con el cuento de que mi padre tenia una tienda en ese mismo sitio hace 20 años (totalmente verdad por cierto) me dejaron entrar, me invitaron a una copa y casi me hacen la ola mejicana.
Lo de dejar la noche es mala idea cuando uno tiene este carrerón en la nueva diversión madrileña de contraseñas y tonterías.
3 comentarios
yosoyesa -
Cantamañanas -
Pulguita -